La guerra contra las FARC y la guerra de las FARC

Foto: Cortesía Semana
Foto: Cortesía Semana

En abril del 2010 se publicó la edición Nº 15 de Arcanos – El declive de la Seguridad Democrática – revista que pertenece a la Corporación Nuevo Arco Iris.

Esta edición no sólo aborda la caída de la Seguridad Democrática del gobierno Uribe, sino también la guerra que se plantó durante esos dos periodos de mandato del hoy Senador Álvaro Uribe Vélez, a la guerrilla de las Farc, así como “Las dinámicas territoriales del Ejército de Liberación Nacional: Arauca, Cauca y Nariño”, “Sobre paramilitares, neoparamilitares y afines: Crecen sus acciones ¿qué dice el gobierno?”, la “Bogotá cercada”, entre otros.

De los temas anteriormente mencionados, se publica de forma individual el contenido completo de “La guerra contra las FARC y la guerra de las FARC”, que es la continuidad de una serie de publicaciones que se han realizado en las últimas semanas desde el programa OCAP (Observatorio del Conflicto Armado y el Posconflicto) de la Corporación. Esta es la IV entrega de V. Las anteriores son Zidres vs Zonas de Reserva Campesina, Empate estratégico en el teatro de la guerra y Las FARC: La guerra que el país no quiere ver.

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Este escrito analiza las transformaciones y desarrollos del conflicto armado colombiano en 2009. Utilizando herramientas estadísticas, se concentra particularmente en la intensidad de la confrontación entre las FARC y las Fuerzas Armadas. Entendemos por intensidad el número de acciones bélicas de cada uno de los actores en estudio, sin tomar en consideración de quién fue la iniciativa ni el impacto que las acciones pudieron tener sobre la población. Además, se abordan las estrategias usadas para contrarrestar las acciones del contrario.

En la medida en que el objetivo es un análisis estadístico de los niveles de confrontación armada, mencionamos aspectos como la recuperación social del territorio, las estrategias de guerra de des-envolvimiento y la guerra de envolvimiento o containment, lo que permite comprender los cambios de estrategia militar. Se explican, de igual forma, las causas de la dinámica actual y las perspectivas para 2010.

DOS HECHOS MARCARON LA EVOLUCIÓN de la confrontación armada en 2009. Por un lado, la fuerza pública inició el año con el Salto Estratégico que, como lo veremos más adelante, la impulsó a comportamientos no ajustados a Derecho. Efectivamente, la presión sobre la tropa llevó a algunas unidades militares a mantener algún tipo de relación con estructuras armadas ilegales, como ocurrió en Cauca, Nariño y Arauca. Ese mismo Salto Estratégico permitió, sin embargo, que la fuerza pública controle y haya consolidado algunas regiones del país.

El segundo hecho fue la nueva estrategia inaugurada por las FARC a mediados de 2008, cuyas características hicimos notar en la revista ARCANOS no. 14. Por una parte, las minas antipersonal de carácter defensivo se vieron complementadas por las minas muertas, que comenzaron a ser utilizadas en buena parte del país. Artefactos explosivos a la orilla de carreteras y caminos, campos minados de cientos de metros cuadrados estilo Ho Chi Minh, tipo cono o de sombrero han sido activados en Meta, Cauca y Bajo Cauca Antioqueño, entre otras regiones. Además, las acciones mediante francotiradores continuaron aumentando y ya ocupan el cuarto lugar entre los tipos de acción de las FARC, después de los hostigamientos. Las nuevas formaciones, vistas en el citado balance de 2008 -Unidades Tácticas de Combate, Comandos Conjuntos de Área, interfrentes o minibloques y las llamadas comisiones de orden público- arrojaron resultados bastante positivos para el grupo guerrillero. Se podría afirmar que los objetivos de Plan Renacer de las FARC se han cumplido en un 70%, aunque le ha fallado el retorno al centro del país y, ante todo, el despliegue sobre las ciudades, debido a la buena operatividad de la fuerza pública.

Los datos que arroja la confrontación FARC-FF.MM. permiten concluir cuatro aspectos. En primer lugar, existe un empantanamiento del conflicto armado colombiano. Las Fuerzas Militares continúan manteniendo el control de los centros de producción y comercialización a gran escala del país, así como sobre sus principales vías de comunicación. Pero, las FARC han comenzado a retomar algunos territorios y, a pesar de la tendencia de 2008, de grandes golpes asestados al grupo armado ilegal por parte de la fuerza pública, hoy mantiene una fuerte capacidad bélica, que demostró en acciones en La Guajira, Guaviare, Cauca y Nariño. Básicamente el conflicto se ha trasladado a territorios que anteriormente no presentaban alta intensidad bélica.

En segundo lugar, la iniciativa militar que han tomado las FARC en algunos territorios podría mantenerse por lo menos hasta la primera vuelta presidencial en 2010. Ante los comicios, las FARC intentarán salir airosas o aparentar un poderío militar importante, al tiempo que el actual gobierno reforzará su campaña electoral a partir de mostrar resultados militares contra las FARC.

En tercer lugar, pareciera que la política de Seguridad Democrática llegó a un techo en cuanto a resultados militares. A partir de allí sólo existían dos alternativas: profundizar la guerra o escoger otro camino, como una salida negociada. El gobierno nacional optó por la primera vía. Efectivamente, el acuerdo militar con EE.UU. mantiene como trasfondo, entre otras muchas cosas, la intensión de solucionar el conflicto colombiano por la vía militar. En este caso la pregunta a resolver es: si luego de siete años de política de Seguridad Democrática las inversiones en términos de seguridad física, fiscal y política nos han llevado a este resultado, ¿cuánto más nos hace falta invertir y cuánto más nos costará la guerra?

Al comparar con 2002, la intensidad del conflicto se ha reducido apenas en 14%, los territorios afectados se han reducido en 45% y el personal de las FARC se ha reducido en 40%. En términos generales, falta recuperar el 55% del territorio nacional. Eso significa que se necesitaría una inversión alta para llevar a las FARC a su derrota militar.

Un análisis del conjunto complica aún más el panorama. Cerca de 300 municipios están afectados por la presencia de los grupos emergentes, rearmados y disidentes del paramilitarismo. El ELN presenta un fortalecimiento en Cauca, Nariño y Arauca. La inseguridad urbana se ha incrementado en el último año. Cerca de 600 de los 1.101 municipios presentan actividad de los grupos armados ilegales.

La perspectiva fiscal también es oscura. A pesar del crecimiento económico que vivió Colombia entre 2001 y 2008, y de la venta de importantes activos del patrimonio estatal, el déficit fiscal supera los 3 puntos.

El gasto público de defensa sostenible exige una reducción de cerca de 2% del PIB en relación con su valor de 2005 de 4% de PIB. Es decir, para mantener la sostenibilidad fiscal sin hacer cambios bruscos en otros rubros del presupuesto es necesario un ajuste en los recursos de la Seguridad Democrática. Por supuesto, se considera que el gobierno no contempla una decisión de este calibre. La verdad, lo más probable es que acuda a nuevas reformas tributarias para demandar esfuerzos adicionales en términos de un impuesto al patrimonio. De hecho, se requeriría que se implemente como un impuesto permanente.

Las alternativas son, reducir la inversión en otros ítems como educación o construcción de infraestructura, o acudir a un endeudamiento cada vez más grande…”

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