Crónicas del departamento de Córdoba

 

Foto: Planchón de Valencia y Puente en Construcción – Foto Heraldo 2017

Primera Entrega – Parte I Volver a Valencia

“En una fecha indeterminada, entre abril y diciembre de 1988, un grupo de 50 paramilitares bajo órdenes de Fidel Castaño, asesinó a siete personas en la vereda Las Nubes del municipio de Valencia, Córdoba. Los “paras” llegaron a las casas de las víctimas, las llevaron a otra finca, las amarraron a un árbol y las mataron”. Ver MASACRE DE LAS NUBES

Mientras el planchón atestado de camiones, carros, motos, vendedores informales y pasajeros cruzaba mansamente las dos orillas del rio Sinú, que separan los municipios de Tierralta y Valencia en el Alto Sinú cordobés, la imagen dantesca de un cadáver arrastrado por la corriente agua abajo, con un golero carroñero posado en su vientre tirando fuertemente con su curvo pico hacia arriba para sacar los últimos residuos de las vísceras de la víctima de turno recorría mi mente, obligándome a evocar macabros recuerdos que fueron noticia a finales de los ochenta, noventa y la primera década del 2000, haciendo parte de la violencia desmedida del conflicto armado que azotó el país en general y al departamento de Córdoba de manera particular.

Lentamente el planchón finalizaba su recorrido mientras miraba de reojo a propios y extraños, viendo en cada rostro, un vestigio uniformado de la otrora violencia paramilitar, guerrillera y estatal, que por años fustigó estos municipios y sus habitantes, amparada en el conflicto armado que cojeando trata de llegar a su fin, dando paso a la era denominada del postconflicto o fin del conflicto interno, intentando dar paso al post acuerdo, la nueva coyuntura político militar para una paz duradera y el nunca jamás a tan absurdo terror.

Paramilitares o autodefensas se unieron con la fuerza pública, gamonales y políticos de Córdoba y el país para acabar con “la plaga” de obreros, campesinos, sindicalistas, docentes, estudiantes, pequeños propietarios, colonos, tildados de guerrilleros o simpatizantes de la subversión, por el solo hecho de pensar distinto o simpatizar con uno u otro bando, vestirse diferente, tener una opción sexual distinta, poseer un tierra que alguien deseaba o simplemente para sembrar el terror y acelerar el despojo, dejando entre los municipios de Valencia y Tierralta, cientos de víctimas vilmente asesinadas y más de 300 mil desplazados en el departamento de Córdoba entre 1985 y 2008.

En muchos casos las víctimas fueron acusadas injustamente por sus propios vecinos o alguien que quería congraciarse con los actores armados legales e ilegales, en el peor de los casos fueron “dados de baja en combate” –léase asesinados por las fuerzas armadas o paramilitares – para luego ser presentados como falsos positivos, los absurdos de la guerra permiten toda clase de atropellos y vejámenes.

Según versiones entregadas dentro del proceso de Justicia y Paz por paramilitares que trabajaban para los hermanos Castaño, estas personas fueron acusadas de ser supuestos colaboradores de la guerrilla, pero la verdad se trataba de campesinos dedicados al negocio de las peleas de gallos. Según los ex paramilitares uno de los informantes del grupo señaló falsamente a decenas de habitantes de Valencia. Los familiares de algunas de las víctimas tuvieron que salir desplazadas de la zona”. Ver MASACRE DE LAS NUBES

Volver al Alto Sinú después de algunas décadas implica irremediablemente evocar en estas crónicas los tiempos de la cometa, transcurridos felizmente entre los municipios de Tierralta, Valencia y muchos de sus corregimientos como: Tres palmas (corregimiento de Montería), Tres Piedras, Volador, El Caramelo, Santa Isabel, Mochila, Vijagual, El Toro, Frasquillo, los Volcanes e incluso San José del Ralito, entre otros pueblos y veredas que vieron correr y jugar por su topografía, entre risas y juegos de la época toda una generación de cordobeses que al compás del trompo de madera, la lleva, el caman, el escondido, la libertad, el cogío, cuatro esquina, que pase el rey, el cocinao, el papá y la mamá, las muñecas, chistes, cuentos y adivinanzas vieron transcurrir sus vidas plenas de vitalidad y tranquilidad.

“Para bailar me pongo la capa,
pero para poder bailar me quito la capa,
porque con la capa puesta no puedo bailar” Adivinanza.

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Por: Luis E. Sánchez Puche
Sociólogo.
Corporación Nuevo Arco Iris

1 comentario

  1. Fernando Acosta Riveros

    Un saludo de paz y bendiciones desde Jalisco, México hasta Montería y demás municipios y poblaciones del hermoso departamento colombiano de Córdoba, azotado por la violencia criminal del Paramilarismo y el Narco que declararon la guerra al pueblo colombiano y específicamente a quienes se atrevieron a pensar diferente, a quienes lucharon y luchan por un país donde se construya Paz y Justicia Social. En mi juventud tuve una profesora en el bachillerato en Bogotá que era oriunda de Montería. Una mujer brillante, quien sabía bastante de Física y Química, además extraordinariamente culta. Sus alumnos y alumnas íbamos los fines de semana con ella a saborear un aromático café mientras nos deleitaba con historias de narradores, poetas, filósofos y pensadores de todos los tiempos y países. Así de grande, sencilla y hermosa es la gente de Córdoba y muchas y muchos como ella en toda Colombia. Apoyemos la Paz con Justicia Social que nos traerá Libertad y Felicidad a todos y todos los colombianos. Atentamente, Fernando Acosta Riveros

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