Desarticular el paramilitarismo es el camino clave para dirigir el país a una paz estable y duradera

Fotografía: Universidad Autónoma de Occidente

Como ya se ha mencionado en publicaciones anteriores la Corporación Nuevo Arco Iris junto con distintas instituciones, ha desarrollado cuatro conversatorios y cuatro foros en distintas ciudades del país abordando el punto 3.4 del acuerdo de La Habana, que crea “el sistema integral para la implementación de garantías de seguridad territorial y desmantelamiento de estructuras criminales sucesoras del paramilitarismo”.

Las conclusiones de los primeros tres foros ya están publicadas y son: Cartagena El gran conflicto social no se soluciona con los procesos de paz. Bogotá “Acabar con el paramilitarismo es dar vía libre a la democracia” -Foro: El reto de sacar las armas de la política y Medellín ¿Cómo se expresa, qué factores hacen parte y cómo se debe abordar el fenómeno paramilitar? A continuación está el resultado del evento realizado en Cali.

Este encuentro se llevó a cabo el miércoles 8 de noviembre del año en curso, en la Universidad Autónoma de Occidente bajo el nombre: EL DESMONTE DE LAS ORGANIZACIONES SUCESORAS DEL PARAMILITARISMO: RETOS Y PERSPECTIVAS. DISCUSIÓN DEL PUNTO 3.4. DEL ACUERDO FINAL SOBRE LAS GARANTIAS DE SEGURIDAD Y LUCHA CONTRA ORGANIZACINES CRIMINALES.

El foro contó con tres momentos:

El primer panel buscó plantear cuáles son las propuestas, cuáles las fortalezas y cuáles las amenazas que tienen “Las características del fenómeno paramilitar hoy”. Este panel contó con la participación de Carlos Medina Gallego, docente investigador de la Universidad Nacional de Colombia; Germán Ayala Osorio, politólogo, profesor de la facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Occidente y magíster en Ciencias Sociales y Gerardo Barona Aguilar – Líder social del norte del cauca.

Algunas de las propuestas que se destacan de esta primera parte son que la desarticulación del Paramilitarismo es la única garantía de ir seguros hacia una paz estable y duradera para lo que es necesario des-paramilitarizar el Estado. Desmontar el fenómeno paramilitar. El Estado a través de su institucionalidad debe ejercer una estricta vigilancia sobre los funcionarios públicos de elección popular y sobre sus prácticas de gobierno y hacer presión al gobierno para que responda y se desmonten esas estructuras paramilitares que están persiguiendo a la oposición en Colombia.

Por otro lado en cuanto a las fortalezas, de este primer panel surge que es de suma importancia la búsqueda de las comunidades por organizarse y trabajar en la construcción de procesos que garanticen la participación y la paz en sus territorios así como el inconformismo de los ciudadanos por las decisiones de sus dirigentes, La participación, movilidad y las denuncias, cabe resaltar que la comunidad está interesada en generar mecanismos de presión que obliguen al cumplimiento de esos acuerdos.

Las amenazas que resultan de las características del fenómeno, son la gran permeabilidad en todos los ámbitos. Los intereses particulares que llegan a manipular. La cantidad de instituciones y organizaciones involucradas en estos procesos corruptos. La adhesión del fenómeno paramilitar la cultura y a las propias normas de establecimiento.

El segundo panel abordó el “sistema integral para la implementación de garantías de seguridad territorial” y estuvo conformado por Rafael Navarro de Tumaco; Solanlly Vanegas- líder social de Buenaventura, Organización Antorcha Ciudadana; Giovanny Tovar, líder Social del municipio de Policarpa, Nariño y líderes regionales, Pedro jurado y Luz Dary.

Los temas desarrollados en este espacio fueron tres, la radiografía del fenómeno paramilitar en Nariño, la experiencia del corredor humanitario de buenaventura y el panorama de los líderes sociales en las regiones.

Algunos de los argumentos que se expusieron son que el municipio de Sidón en Nariño ha sido un territorio dominado por grupos paramilitares y sucesores del paramilitarismo, los cuales se han disputado por el dominio y control territorial. La política de doctrina de seguridad democrática es una política contrainsurgente. Estos grupos, aunque se niegan de darles el estatus de grupos contrainsurgente, sí actúan como tal y pueden ser una limitación para la implementación de los acuerdos. También han surgido nuevos grupos que pueden nutrir estas estructuras sucesoras del paramilitarismo.

Buenaventura por su posición geográfica ha estado sumergida en estos problemas paramilitares y de narcotráfico ya que es uno de los principales puertos de Colombia y salida hacia el comercio internacional. Las tasas de homicidio y de desaparición forzada han venido aumentando en los últimos años. No hay inversión social en términos de salud, educación, entre otras políticas de atención que permitan el desarrollo rural. ¿En manos de quien quedará la población cuando se desmovilice las FARC? El estado no cumple con su función de dar seguridad a la sociedad civil.

Finalmente para el tercer y último panel, la discusión giró en torno al “pacto nacional para sacar las armas y la violencia de la política” que tuvo como panelistas a Gustavo Gallón, miembro de la Comisión Colombiana de Juristas, Álvaro Guzmán Barney, Sociólogo, director del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífica, CIER, de la Universidad Autónoma de Occidente y Jair Hernández, líder Social.

Los temas que se abordaron en este espacio fueron: Violencia Política en las ciudades, Comisión Nacional de Garantías y Seguridad y Reclutamiento de menores.

¿Qué sucede en Cali con los delitos relacionados con la violencia? Desde el 2005 hasta 2012 la tasa es muy grande de 489 pasa a 1756 en 2012, en cuanto a robos, microtrafico, etc. En el punto de justicia y victimas también hay ausencia de una política por parte del Gobierno Nacional. El pacto político nacional es una necesidad apremiante para que haya una solución pacífica del conflicto armado colombiano. Los grupos paramilitares continúan operando en el país y este es un hecho muy complejo.

Para concluir la jornada se expusieron algunas medidas que se deben tomar para que Colombia deje atrás este fenómeno paramilitar como el fortalecimiento de diferentes instancias de protección, así como el Pacto Político Nacional. Este debe ser promovido entre todos los sectores sociales. Se debe conformar una fuerza social que pueda acompañar la voluntad de poner en práctica los mecanismos del Acuerdo de La Habana.

Fotografía: Universidad Autónoma de Occidente
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